Sonrie, quita arrugas

Con ayuda de una pedagoga vamos a ir desgranando, temas que nos pueden ayudar a la hora de ayudar a nuestros hijos en  ámbitos escolar.

 Empezamos:
Cómo
preguntar…
Cualquier pregunta
que nos hagamos en la vida parte de una idea que está relacionada
con una o mil ideas más.
Nuestra naturaleza
humana implica que todo tenga muchos factores a tener en cuenta. Para
todo. A veces hay tantos que nos perdemos entre las ideas.
Cuando tenemos una
pregunta, hace falta centrar nuestro cerebro. Es un ejercicio
constante y muy beneficioso. Llamémoslo《higiene
mental》
¿En qué debemos
centrarnos? Debemos deshojar nuestras ideas como retiramos capas en
una cebolla, o prendas en invierno 😉
Ejercitando nuestro
cerebro cada día aprovecharemos más y mejor nuestro preciado
tiempo. (¡Sí!)
Comparemos dos
estilos de pensamiento. Los dos son igual de válidos, los dos
concluirían en la misma idea. El primero es un pensamiento “normal”,
es decir, un razonamiento basado en la experiencia de una persona, y
el segundo es un pensamiento “disciplinado”, esto es, un
razonamiento que sigue un patrón ordenado. Lo que se llama
“metacognición” y para entendernos “pensar en lo que
pienso”. Más sencillo de lo que parece. Fijaos.
Paula
tiene un trabajo de clase, necesita escribir 20 páginas sobre Carlos
III y destacar sus mayores logros. Paula vive en Duplicilandia y va a
actuar de dos modos diferentes, como una adolescente normal, y como
una adolescente entrenada para las olimpiadas académicas. Para
diferenciar sus actuaciones, será Paula N(ormal) y Paula
E(ntrenada).
A. Paula N
llegará a casa, leerá su tarea, tomará su ordenador, y tecleará
“Carlos III” en su buscador de Internet; entrará en
Wikipedia, la primera web. Se leerá el artículo, seleccionará la
información más imprescindible, como es muy aplicada, dejará la
primera página casi en blanco excepto por el título y su autoría,
reescribirá la información con sus propias palabras, y en dos horas
tendrá su trabajo redactado.
B. Paula E
llegará a casa, leerá su tarea,
intentará recordar si
sabe algo de Carlos III
, tomará su ordenador, y tecleará
“Carlos III” en su buscador de Internet; entrará en
Wikipedia, la primera web. Se leerá el artículo, y seleccionará la
información más imprescindible. Como es muy aplicada,
volverá
al buscador, contrastará la información en otras webs, hará una
segunda selección de información
, y tras
seleccionar una portada en el editor de textos y un paginado,

reescribirá la información con sus propias palabras, y en dos horas
tendrá su trabajo redactado.
Las dos formas
concluyen igual. Las dos Paulas han aprendido. Pero la segunda Paula
podrá recordar a largo plazo más información. ¿Porque trabajó
más? No. Porque pensó mejor. Su cerebro ha afianzado la información
desde el principio. Paula E necesitará releer la información para
el examen, y Paula N podrá dedicar más horas al extenso mundo de la
memorización para su examen. Y ambas habrán aprendido en el mismo
número de horas. Ahora bien, cuando Paula sea mayor, Paula N
recordará cosillas, o no, sobre Carlos III, y Paula E recordará
cosas. Da igual qué forma se siga para un examen, (si soy más “de
memoria” o más “de razonar”) si bien Paula E podrá
elegir si memorizar o razonar, a Paula N le costaría bastante acudir
al examen razonando…
¿Tú qué modelo
sigues? ¿Qué forma de pensar tienes? Venga, afuera las vergüenzas,
¡que ya hemos visto que todo funciona! El caso está en conocernos
un poco más.
Si quieres saber
cómo piensas, responde: ¿Eres de los que actúan a la primera? ¿O
eres de los que se lo piensan dos veces?
A lo mejor eres una
persona visceral, que tiras hacia el frente sin dudar mucho,o eres
una persona reflexiva que piensa bastante antes de decidir. Pues
bien, yo te invito a jugar al “cómo pienso
(que no es el juego de “a comer pienso” puajjj), a que
analices alguna decisión sencilla que hayas tomado últimamente, y
escribas las pautas que has seguido:
¿Cómo regresas
a casa
?, ¿vuelves en coche, andando? ¿Sigues el mismo camino
cada día, cambias? Y ahora, lo difícil: ¿Qué puedes describir de
ese camino? ¿Qué cosas ves?, ¿te cruzas con alguien? Y por último,
el verdadero trabajo, durante tres días anota: 1. ¿Qué aspecto ha
cambiado? (Se le ha caído una rama al árbol de la esquina, han
cerrado una ventana que siempre está abierta, etc.) 2. ¿Qué seres
vivos hay nuevos? (Hay un perro al que pasean, un nido de gorriones,
un señor con garrota, etc.) 3.¿Qué te ha llamado la atención HOY
de vuelta?
Este juego te da
unas pautas de cómo evitar la rutina. Paula N es una
persona cuyos aprendizajes se basan en la repetición, en seguir
rutinas de trabajo, y en un periodo de 10 años el cuerpo se
acostumbra y deja de aprender de la rutina. Paula E aprende en base a
la excepción, en buscar formas nuevas de trabajo, así el cuerpo se
mantiene joven, alerta y bien entrenado.
Te he propuesto
jugar a pensar, a entrenar tu cuerpo, y mantenerte en forma ¡GRATIS!
Y sí, he dicho “cuerpo”, porque tal como pensamos,
hablamos. Tal como hablamos, actuamos. Y tal como actuamos, vivimos.
Te gusta vivir.
Quieres vivir muy bien. Entonces ¡Menea esas ideas!, reaprende tu
vida entera y oxigena tu mente, tu cuerpo y tu mirada.
Pasea por el campo,
respira aire libre. Y si no puedes por la alergia, como me pasa a mí,
pues entonces respira cada día ¡como si fuera una preciosa tarde de
verano!
Sólo hace falta
pensar con higiene, y ya has empezado 😉 ¡¡¡Adelante!!!, ¡sigamos,
mis valientes, la victoria será nuestra! 😉
Y sonríe, que quita
arrugas 😀

¿Qué es la
motivación?
Visto en: Definicion.de